¿Cuándo el embrión comienza a ser persona?

Por Dra. Laura Kopcow *

p6800390-coloured_sem_of_human_embryo_at_16-cell_stage-spl-1200x800Cuando nos referimos a un tema ética y científicamente tan delicado, debemos saber que vida humada y persona son conceptos diferentes.

No toda estructura con vida humana es persona. Por ejemplo: los espermatozoides tienen vida humana pero no son personas.

La genética y la biología muestran que la mayoría de los embriones no tienen la capacidad de implantar porque presentan anomalías genéticas que no permiten su evolución más allá del quinto día. La mayoría ni siquiera llega a implantar, y, si lo hace, se detiene en un período temprano dando lugar a un aborto.

Y más aún: hay embriones que derivan en tumores (conocidos como coriocarcinoma o mola hidatiforme). Deberíamos considerar, entonces, que una mola hidatiforme o un coriocarcinoma es una persona y, al extraérselo a una paciente, ¿tendríamos que darle un trato como tal?

¿Deberíamos proceder de igual manera ante los abortos espontáneos?

La biología y la genética demuestran que la fecundación NO es el inicio de la persona como tal. El embrión es vida humana porque se origina de otras dos células de origen humano, pero ni científica ni biológicamente es una persona, porque un embrión puede considerarse un ser humano a los 14 días de evolución, cuando aparece el esbozo de que lo va a ser el sistema nervioso central, y ningún embrión se criopreserva en ese estadio.

Vale destacar también que, como se trata de un grupo de células germinales, un embrión puede dar lugar a una persona sólo si es implantado en el útero de la mujer. De lo contrario, puede diferenciarse en células de otros tejidos del cuerpo humano.

* Especialista en Medicina Reproductiva y Diagnóstico Genético Preimplantación
   CoDirectora PREGNA Medicina Reproductiva

Ser mamá, una decisión y un talento

Por César Sánchez Sarmiento
Especialista en medicina reproductiva
Director médico de Nascentis, Especialistas en Fertilidad (Córdoba)

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Que dos grandes empresas internacionales como Facebook y Apple, con una gran penetración social, sobre todo en jóvenes, hayan decidido anunciar que pagarán la congelación de los óvulos de sus empeladas mujeres para darles la posibilidad de ser mamás cuando lo deseen y cuando hayan crecido profesionalmente, no hace más que poner en el tapete una tendencia mundial que inició hace ya más de una década.

Es una realidad que la enorme mayoría de las mujeres está en el mismo escalón académico y profesional que los hombres, con lo cual tienen las mismas ambiciones de crecimiento y superación, lo que las ha llevado, indefectiblemente, a postergar la maternidad hasta después de los 30 años.

Se sabe que la fertilidad femenina empieza a decaer a partir de los 32 años, con una curva muy marcada a los 35, pero también es cierto que la mayoría de estas mujeres lograrán quedar embarazadas a esa edad.

Sin embargo hay otras que no lo lograrán, y es aquí donde la vitrificación de óvulos aparece como una posibilidad por la que muchas están optando. Se trata de congelar sus óvulos antes de los 30 años para que conserven su calidad y puedan ser usados más adelante. También se pueden vitrificar después de los 30, pero mientras más joven sea la mujer, mejor.

¿Es correcta esta decisión? Considero que ser mamá es una decisión muy personal, y que cada mujer puede elegir cómo y cuándo. De hecho, en muchas situaciones las mujeres se ven casi obligadas a vitrificar. Es el caso, por ejemplo, de aquellas jóvenes que deben atravesar un tratamiento contra el cáncer y quieren preservar su fertilidad (la quimio y radioterapia pueden afectar la capacidad reproductiva) para ser mamás una vez superada la enfermedad.

Pero claro, aquí hay un debate aún más profundo: ¿está bien que las empresas otorguen de manera masiva este beneficio a sus empleadas? Apple y Facebook manifestaron que esta decisión responde a la voluntad de gastar enormes cifras de dinero en beneficios para conseguir talentos destacados. En otras palabras, quieren que el talento de las mujeres no se vea detenido o interrumpido por la maternidad.

Personalmente considero que esta medida, que fue comunicada como un beneficio, termina siendo, de alguna manera, una influencia para que estas mujeres no detengan su trabajo, sean “talentosas” y luego sean madres.

La maternidad es un talento que debe ser vivido y disfrutado cuando cada quien lo desee. Hay cientos de miles de mujeres que trabajan y son mamás, y desarrollan ambos talentos como uno solo. La creatividad y la capacidad de trabajo no mueren con la maternidad, sino que muchas veces se potencian.

Pienso que la mujer debe ser mamá cuando lo desee: mientras trabaja y crece, después de haber logrado ese crecimiento, al finalizar una carrera o una beca, después de haber construido su casa, antes de casarse, o después de eso, con óvulos vitrificados, etc. Es decir, cuando la mujer quiera y de la manera quiera, no cuando alguien o algo se lo impongan.